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| "...Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo." (Rom 10:8-9) "porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo." (Rom. 10:13) ¿Contradicción? De ninguna manera. |
Mateo 28:19 dice: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Este texto probablemente es el que se utiliza más que ningún otro versículo de la Biblia para tratar de demostrar que Dios es un ser trino. Este texto con frecuencia se entiende que al bautizar a alguien, un evangelista o un pastor debe hacerlo utilizando la fórmula “
en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Pero, ¿qué registran los apóstoles que escucharon a Jesús directamente? Hechos 2:38 registra la primera vez que se cumplió este mandato. “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros
en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Pedro instruyó a estas personas a que se bautizaran en el nombre de Jesucristo en vez de en los nombres de tres personas distintas. En Hechos 10:48 Pedro, “mandó [a Cornelio y sus hermanos] bautizarles en el nombre del Señor Jesús”. De estos versículos, se desprende que Pedro no entendió que Cristo le había mandado bautizar en nombre de la Trinidad.
Pedro debe haber entendido el mandato de Jesús de una manera diferente de la que la mayoría de los Trinitarios lo entienden hoy. A medida que continuamos en el libro de los Hechos, encontramos que Pedro no estaba solo en su comprensión de este mandato.
Cuando Pedro y Juan llegaron a Samaria, encontraron a un grupo de personas que “habían sido bautizados en el nombre de Jesús” (Hechos 8:16).
Consideremos también el caso de Pablo, que afirmó haber recibido el evangelio directamente de Jesucristo. Cuando fue a Éfeso y se reunió con algunos hermanos que solamente habían sido bautizados con el bautismo de Juan, él les dio instrucciones acerca de Cristo, y la Biblia dice: “Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 19:5).
No hay registro en la Biblia de que alguien haya bautizado en tres nombres separados de tres personas en particular. Hay algunas posibilidades que podrían explicar por qué los discípulos siempre bautizaron en el nombre de Jesús:
- Los discípulos podían haber estado en rebelión directa contra Jesús.
- Pueden haber entendido mal lo que él dijo.
- Mateo 28:19 puede ser una glosa. Tal vez Jesús nunca dio ese mandato.
- Los discípulos entendieron el mandato de Jesús de modo distinto al que la mayoría de los Trinitarios lo entienden hoy.
No creo que podamos aceptar ninguna de las tres primeras posibilidades, pero la cuarta declaración ofrece una solución razonable. Jesús no estaba tratando de enseñarnos que Dios es un Dios trino, o habría estado contradiciendo otras declaraciones suyas y muchas declaraciones de otros escritores de la Biblia. Este versículo no dice nada acerca de que Dios siendo tres personas. Sin embargo, Efesios 4:6 dice que hay “un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”. La Biblia utiliza la frase “Dios Padre” trece veces, pero nunca dice “Dios Hijo” o “Dios Espíritu Santo”.
Para literalmente bautizar a alguien en el nombre de una persona debemos conocer el nombre de esa persona. Yahweh (Jehová u otro modo de escribirlo) es el nombre personal del Padre. Jesús (Yahshua o alguna otra forma similar de deletrearlo) es el nombre propio del Hijo, pero la Escritura en ninguna parte le asigna un nombre al Espíritu Santo. La Biblia ni siquiera da a entender que ese nombre exista, por lo que podemos ver que Jesús no estaba dando una fórmula específica de palabras para que el predicador utilizara en un bautismo. Sabemos esto ante todo porque todos los ejemplos registrados de personas que bautizaron después de haberse dado este mandato, muestran que lo hicieron en el nombre de Jesús y, en segundo lugar, porque sería imposible bautizar, literalmente, en el nombre propio del Espíritu Santo porque la Biblia no hace mención alguna de tal nombre.
La palabra “nombre” en la Biblia a menudo se refiere al carácter de una persona. El nombre de Jacob fue cambiado a Israel debido a que su carácter había cambiado. La palabra “nombre” en Mateo 28:19 hace referencia al carácter en vez de los nombres propios de los individuos. Una vez que entendemos que Cristo les estaba encomendando a sus discípulos a
bautizar en el carácter del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, es más fácil para nosotros entender sus palabras. Este mandato está estrechamente vinculado con el mandato de enseñar.
Cristo quiere que sus discípulos comprendan la verdad acerca de Dios, su Hijo y el Espíritu Santo. Los tres son extremadamente importantes en la vida de un cristiano. El Padre nos ama tanto que dio a su Hijo para que muriera por nuestros pecados, y nos da su Espíritu para guiarnos en la vida. Si una persona carece del conocimiento y la experiencia de cualquiera de estos aspectos, su relación con Dios se verá afectada. Esta es la razón por la cual Cristo menciona específicamente a los tres.
De esto podemos ver que Mateo 28:19 no prueba que existe una Trinidad ni demuestra que el Espíritu Santo es un ser separado del Padre y su Hijo. Si hemos de encontrar pruebas de esta doctrina en la Biblia, debemos buscar en alguna otra parte.
¿Qué fórmula bautismal utilizaron los pioneros adventistas?
Aquí hay un algunas de declaraciones de nuestros pioneros.
Jaime White:
Sobre el Bautismo:
El bautismo es una ordenanza perpetua de la iglesia, y los ministros del siglo XIX bautizan “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, porque la comisión original así lo requiere (Jaime White, Review and Herald, 4 de febrero de 1862).
Sobre la Trinidad:
"La inexplicable Trinidad, que hace que la Divinidad sea tres en uno y uno en tres, es bastante perniciosa, pero peor es el Unitarismo que hace que Cristo sea inferior al Padre. Dijo Dios a uno inferior, “¿Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza?” (Jaime White, nov. 29, 1877, Review and Herald ).
Rebautiza a Ellen White:
“Durante los últimos veinte y tres años ella probablemente ha tenido entre cien y doscientas visiones. Estas se han dado en casi toda variedad de circunstancias, pero manteniendo una similitud maravillosa entre ellas, el cambio más evidente es que en los últimos años se han vuelto menos frecuentes pero más extensas. Ha sido arrebatada en visión con más frecuen-cia cuando estaba postrada en oración. Varias veces, mientras se estaba dirigiendo con todo fervor a la congregación, en un instante, de forma inesperada para ella y para todos los que la rodeaban, era arrebatada en visión. Este fue el caso el 12 de junio de 1868, en presencia de no menos de doscientos guardadores del sábado, en la iglesia de Battle Creek, Michigan. Cuando yo la estaba bautizando al principio de su experiencia, en el momento en que la estaba levantando del agua, fue arrebatada en visión. Varias veces, cuando estaba postrada por la enfermedad, se sintió aliviada en respuesta a la oración de fe, y fue arrebatada en visión. En esos momentos su salud fue restaurada en forma maravillosa. Otras veces, al caminar con ciertos amigos, cuando conversaban sobre las glorias del reino de Dios, cuando entraba por la puerta de la casa de su padre, el Espíritu de Dios vino sobre ella, y ella era arrebatada en visión. Y eso puede ser importante para aquellos que piensan que sus visiones eran el resultado del mesmerismo, varias veces ella fue arrebatada en visión, cuando estaba orando a solas en el bosque o en su aposento”
(INCIDENTES DE VIDA, por Jaime White, p. 272-273 (1868)
Urías Smith también afirmó algo semejante:
La fórmula dada para el bautismo es: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”(Review and Herald, 21 de enero de 1902).
Nosotros somos bautizados en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo (Mateo 28:19). Por esto nosotros expresamos nuestra creencia en la existencia de un solo verdadero Dios, la mediación de su Hijo, y la influencia del Espíritu Santo. (Uriah Smith, 1858, The Bible Students Assistant, p.21,22)
La doctrina denominada de la Trinidad, que sostiene que Dios es sin forma ni partes; que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, los tres son una sola persona, es otro enfoque. ¿Podría ser Dios sin forma o partes cuando “hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su amigo?” (Exo. 33:11), o cuando el Señor le habló diciendo: “No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre y vivirá?… y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.” (Exo. 33:20,22,23). Cristo es la expresa imagen de la persona de Su Padre. (Heb. 1:3) (Uriah Smith, julio 10, 1856, Review & Herald, vol. 8, Nº 11, p. 87, párr. 33).
El termino “Fantasma o Espectro Santo [Holy Ghost]” es una desagradable y repulsiva traducción. Se traduce del Griego HAGION PNEUMA en todos los casos. El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios y el Espíritu de Cristo, siendo el Espíritu el mismo sea que se hable de Dios o de Cristo. Pero con relación a este Espíritu, la Biblia emplea expresiones que no pueden armonizarse con la idea que sea una persona, tal como el Padre y el Hijo. Más bien se demuestra que es una influencia divina que surge de ambos, el medio que representa su presencia y mediante el cual obtienen sabiduría y poder a través de todo el universo, cuando no se hallan personalmente presentes. Cristo es una persona, oficiando ahora como Sacerdote en el santuario celestial, y sin embargo Él dice que donde hay dos o tres reunidos en su nombre, allí esta Él en el medio (Mat. 18:20). ¿Cómo? No en forma personal, sino por medio de Su Espíritu. En uno de los discursos de Cristo [Juan 14-16], este Espíritu ha sido personificado como “el Consolador,” y como tal, se le aplica los pronombres personales, “él,” “a él,” y “de quien.” Pero generalmente de él se habla de una manera que demuestra que no puede ser una persona, como el Padre y el Hijo. Por ejemplo a menudo se dice que se “derrama” o se “desprende de.” Pero nunca leemos de Dios o de Cristo que sean vertidos o desprendidos. Si fuese persona, no sería nada extraño que aparezca en forma corporal; y sin embargo, cuando así ha aparecido, este hecho se ha señalado como peculiar. Así podemos leer:
“Y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma.” Lucas 3:22. “Pero la forma no siempre es la misma; pues el día de Pentecostés, tomó la forma de “lenguas repartidas, como de fuego.” (Hechos 2:3,4). También leemos acerca de “los siete Espíritus de Dios enviados a toda la tierra.” (Apoc. 1:4; 3:1; 4:5; 5:6). Incuestionablemente, este es una simple designación del Espíritu Santo, presentado de esta forma para significar la perfección y plenitud. Pero no podría describirse así si fuese persona. Nunca leemos acerca de siete Dioses o siete Cristos. (Uriah Smith, oct. 28, 1890, Review & Herald).
Elena G. de White lo declara así:
Antes de irse, Cristo les dio a sus discípulos una buena promesa de que después de Su ascensión El les enviaría al Espíritu Santo. "Por tanto, id" él dijo, " y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre [un Dios personal], y del Hijo [un Salvador personal], y del Espíritu Santo [enviado del cielo para representar a Cristo]: enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." [Mateo 28:19, 20]. [LOS CORCHETES FUERON AGREGADOS POR LA AUTORA] (MANUSCRITOS LIBERADOS, TOMO 12, p.260)
Before He left them, Christ gave His followers a positive promise that after His ascension He would send them the Holy Spirit. "Go ye therefore," He said, "and teach all nations, baptizing them in the name of the Father [a personal God] and of the Son [a personal Saviour], and of the Holy Ghost [sent from heaven to represent Christ]: teaching them to observe all things whatsoever I have commanded you: and, lo, I am with you alway, even unto the end of the world" [Matthew 28:19, 20]. {12MR 260.2}
12MR - Manuscript Releases Volume Twelve, p.260
Nota: Solamente el Padre y el Hijo son seres "personales". El Espíritu Santo es un "representante" enviado del cielo.
Los discípulos habían de realizar su obra en el nombre de Cristo. Todas sus palabras y hechos habían de llamar la atención al poder vital de su nombre para salvar a los pecadores. Su fe habría de concentrarse en Aquel que es la fuente de la misericordia y el poder. En su nombre habían de presentar sus peticiones ante el Padre, y recibirían respuesta. Habían de bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. El nombre de Cristo había de ser su consigna, su divisa distintiva, su vínculo de unión, la autoridad para su curso de acción y la fuente de su éxito. Nada que no llevara su nombre y su inscripción había de ser reconocido en su reino.
Cuando Cristo dijo a sus discípulos: Salid en mi nombre para traer a la iglesia a todos los que crean, les presentó claramente la necesidad de conservar la sencillez.
HECHOS DE LOS APOSTOLES, p.23
Nota:
1. Menciona que el bautismo es en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
2. Los discípulos habrían de hacerlo todo en el nombre de Jesús.
3. El nombre de Jesús representaba:
a. Poder para libertar del pecado.
b. Autoridad para pedir al Padre por nuestros pecados.
c. Era su consigna. (Debían exaltar a Cristo como poder de Dios y sabiduría de Dios)
d. Su divisa distintiva. (Un pasaporte)
e. Su vínculo de únion. (Cristo como intercesor)
f. Autoridad para su curso de acción (para que las cosas les vayan bien).
g. La fuente del éxito (entender mal el bautismo implica FRACASO)
h. Reconocimiento en el cielo.
i. Sencillez.
2 comentarios:
Gracias hermano Leandro por este estudio muy bueno sobre Mateo 28:19. Esperemos que ya que se acerca la segunda venida de nuestro Señor Jesús, mas y mas gente se aprovecharan de estas verdades. Y sí ha de ser!! Gloria a Dios!!!
Ben Serna
Amen!!! El tema del bautismo es vital para todo cristiano. La discusión sobre el mismo, es producto del enemigo, sabiendo que no solo debemos creer (porque los demonios creen, y tiemblan) también debemos ser bautizados para ser salvos(Marcos 16:16). Realmente uno puede entender el plan de salvación, el símbolo del bautismo cuando comprende la obra del Padre en la resurrección de su Hijo, si es que el espíritu de Dios y de Cristo mora en nosotros.
Dios te guarde mi hermano, y nos mantenga fieles en este tiempo donde se enseña lo bueno como malo, y lo malo como bueno...
En Cristo,
Leandro Pena
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